La menstruación femenina siempre ha
despertado interés y recelo, creándose un sinfín de mitos en relación a este
sangrante periodo.
En algunas sociedades antiguas las
mujeres menstruantes eran objeto de los tabúes más diversos, se les alejaba del
poblado y estaba prohibido el contacto con ellas, especialmente el sexual. En
la sociedad actual, todavía quedan vestigios —por lo menos en el lenguaje— de
los mitos de nocividad y repugnancia ancestrales. ¿Quién no oído decir que las
mujeres que tienen la regla pueden provocar que se corte la mayonesa, que se
marchiten las flores o que se agríe el vino?
Las mujeres suelen establecer una
relación ambivalente con la menstruación, por un lado es una molestia, una
carga, sobre todo en verano y antes de que los tampones hicieran su aparición,
ya que podía arruinar un viaje o un día de playa. Y por otro, su llegada supone
el alivio de no estar embazada. ¡Cuántas mujeres han vivido el desasosiego de
unos días de retraso!
Está claro que para muchas personas la
llegada de la regla puede aguar sus propósitos eróticos. La regla no es buena
compañera de viaje, es un fastidio tener que estar pendiente del tampón o de la
compresa. En esto también hay muchas diferencias individuales, hay mujeres que
tienen la suerte de tener unas reglas ligeras, que les duran muy poco, en fin,
que apenas se enteran. Mientras que otras lo pasan fatal, sangran mucho,
llegando a manchar las sábanas y la ropa, y pueden estar más de una semana
pendientes del tema. Afortunadamente, el uso de anticonceptivos orales palia
las molestias y regula el ciclo.
En cuanto a la cuestión sexológica, son
muchas las personas, tanto hombres como mujeres, que muestran curiosidad sobre
los contactos sexuales en este periodo. En años de consulta hemos podido
escuchar los comentarios más variados, como el del chico que vivió con mucha
repugnancia el cunnilingus que le realizo a una chica que estaba con la regla,
se quejaba de que ella no le había avisado y le había resultado muy
desagradable el contacto con la sangre. En el otro extremo, recordamos a un
chico bastante joven que vivía con especial deleite el sexo oral con su novia
cuando ésta tenía la regla. En el placer sexual cada uno sigue su sendero.
Nada que objetar a la práctica del coito
y a cualquier actividad sexual durante el periodo menstrual, si a las personas
implicadas no les importa. No obstante, hay que tener en cuenta que se deben
mantener las precauciones oportunas para evitar los embarazos y la prevención
de enfermedades de transmisión. Lo cierto es que, aunque no es el periodo más
fértil, una mujer podría quedar embarazada estando con la regla, por lo que no
hay que bajar la guardia.
Existen ciertos trucos para engañar a la
naturaleza, de manera que la llegada de esa inoportuna visita no estropee un
viaje de luna miel, o la acogida de un amante que llega de viaje y se encuentra
con la bandera roja —de esta forma lo describía una paciente—. Para domesticar
tan rígido periodo, se han utilizado determinados anticonceptivos orales,
adaptando su toma a las fechas propicias: si se prolonga la toma de pastillas,
obviamente se atrasa la regla, y si se interrumpe su toma antes de completar su
ciclo completo, se adelanta. Para más información consultar con profesionales
de la salud.
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