martes, 21 de febrero de 2012

Qué les gusta a los hombres en la cama!


¿Qué es lo que más valoran los hombres en una relación sexual con una mujer? ¿Qué tipo de actitudes son las que más les gustan de ellas en la cama?

La historia popular dice que los hombres piensan en el sexo la mayor parte del tiempo, y por supuesto, piensan en ello mucho más que las mujeres.
El modelo sexual en el que vivimos presiona a los hombres para que siempre estén dispuestos a hacer el amor, y no solo eso, si no que tienen que hacer el amor “bien”, haciendo disfrutar a su pareja en todo momento. Respecto a las relaciones heterosexuales, las diferencias de pensamiento y roles sociales, todavía hacen más difícil entender la postura del otro sexo.
Una de las funciones de la sexualidad tiene que ver con el placer. Para que las relaciones sexuales se vivan de forma positiva, no tienen que existir presiones y cada miembro deberá responsabilizarse de su propio placer.

Los hombres también tienen miedos respecto al sexo, ya que en ellos, la ansiedad o dificultad para excitarse se manifestará en su erección. No estar a la altura de lo que se espera de ellos influirá notablemente en su autoestima.
El buen desempeño del hombre en la cama estará enormemente influenciado por la actitud de su pareja. Ahora bien, hablando en términos generales, ¿qué les gusta a los hombres en la cama?

Desinhibición sexual
En general, a los hombres les gustan las mujeres desinhibidas en la cama. Esto se da en mayor medida cuando la mujer es su pareja y la relación está ya establecida. Les encanta la actitud atrevida en una mujer: que proponga nuevas posturas, que lleve la iniciativa, que emita sonidos de placer, que practique sexo oral y en definitiva, que se note que disfruta del sexo con él. Cuanto más establecida o duradera sea la pareja, más les gusta que sea la mujer la que lleve las riendas.
Cuando se trata de relaciones esporádicas, la desinhibición también la valoran de forma positiva (mucho mejor que las mujeres extremadamente tímidas), pero hasta cierto punto, ya que una mujer poco conocida si se comporta de forma muy atrevida en la cama, puede producirles miedo.

Que la mujer se guste a sí misma
Algo que les cuesta comprender a muchos hombres, es porque muchas mujeres sienten vergüenza ante la desnudez o ante ciertas partes de su cuerpo.
Los hombres adoran el cuerpo femenino, y normalmente no se fijan en los defectos que muchas mujeres creen que tienen. El cuerpo femenino desnudo o semidesnudo en un contexto erótico, suele percibirse deseable por la mayoría de los hombres.
Las mujeres resultan ser mucho más críticas con su propio aspecto de lo que lo son los hombres.

Hacer el amor a plena luz
Hacer el amor a plena luz es una de las cuestiones que suele producir mayor discrepancia entre hombres y mujeres. Los hombres son sexualmente visuales, es decir, se excitan muy rápidamente a través de estímulos visuales y además prefieren este tipo de estímulos.
En cambio, las mujeres prefieren otro tipo de estímulos sexuales, como pueden ser los sonidos y por supuesto el tacto. El hecho de permanecer con poca luz o sin luz, permite centrarse más en otro tipo de sensaciones eróticas. Además, los pequeños o grandes complejos respecto a la imagen corporal desaparecen o disminuyen.
Como se ha dicho antes, los hombres preferirán siempre un encuentro con luz para poder observar y adorar el cuerpo de su pareja.

Sexo oral: felación y cunnilingus
A los hombres les encanta practicar el sexo oral. La práctica sexual general por excelencia podría considerarse la felación. A todos los hombres les encanta incluir el sexo oral como parte previa al coito o como práctica completa en sí misma.

El sexo oral les encanta por la sensación de calor y humedad que produce la boca de la pareja y por el alto contenido erótico sexual que lleva implícito esta práctica. Además, poder visualizar a su pareja introduciéndose el pene en la boca es valorado como altamente excitante.

El cunnilingus es una práctica sexual que también gusta mucho a los hombres. Practicar sexo oral a su pareja es algo que les satisface debido al gran placer que le produce a la mujer. Un hombre con buenas habilidades en esta materia tiene mucho ganado en el sexo heterosexual. En muchas ocasiones, es la mujer la que se muestra mucho más reticente a esta práctica que el hombre. Hay que saber dejarles hacer.

Adoración al pene
A los hombres les gusta que las mujeres toquen su pene sin miedo y con confianza. Debido a que las mujeres prefieren que los tocamientos hacia los genitales se produzcan después de una serie de elementos previos (besos, achuchones, en definitiva…”la puesta en marcha”), muchas mujeres tienden a pensar que los hombres también necesitan ese pequeño tiempo para “ponerse a tono”.

Sin embargo, a ellos les gustan los estímulos directos a su miembro. No es necesario que se hayan excitado previamente. Las caricias directas hacia su pene y testículos les producirán gran excitación.
La estimulación de otras partes del cuerpo masculino también es valorada de forma muy positiva, pero es más variable y con mayores diferencias individuales entre los hombres.

Para finalizar
Respecto a las relaciones heterosexuales, a los hombres les gusta adorar el cuerpo femenino, del mismo modo que les gusta que ellas disfruten también de su propio cuerpo. Les gustan las mujeres seguras de sí mismas que sean capaces de disfrutar en la cama.

Los estímulos directos al pene y testículos y el sexo oral, suelen ser gustos generales para la mayoría de los hombres.

También hay que decir que todo esto es en términos generales, puesto que existen muchos otros factores sociales y psicológicos que hacen que un hombre disfrute sexualmente con su pareja.

La inclusión de otras prácticas como muy placenteras dependerá de cada hombre en particular. Lo mejor para saber qué le gusta a tu pareja, será preguntárselo a él

Masturbación!!! Trucos sexuales femeninos



1 Desde el punto de vista de la masturbación femenina es importante estar relajada. Busca un sitio tranquilo para que la masturbación sea lo más íntima posible. Puede ser tu habitación, el baño, el salón, depende de cada una el sitio será uno u otro.

2 Pon música. Ponte aquel álbum de música sexy que te pone a mil o el más tranquilo de tu colección para estar bien relajada. La musicoterapia te ayudará a dejar volar tu imaginación, también influirá en el ritmo de la masturbación.

3 Desnúdate o déjate algo de ropa interior. Empieza a tocarte el vientre y el área vaginal poco a poco. Puedes explorar tu cuerpo a la vez y tocarte los pechos, la cintura, la cadera, etc.

4 Acaríciate la vagina según te vas excitando. Separa con los dedos los labios de la vagina e introduce uno de ellos, seguramente notarás que está húmeda y más caliente que el resto del cuerpo.

5 Tócate el clítoris con movimientos de arriba para abajo. Puedes pararte y recrearte en ese botoncito mágico, el clítoris, y tocarlo más que el resto de la vagina.

6 Una de las cosas más importantes de la masturbación femenina es el ritmo. Adquiere un ritmo fijo mientras frotas tu clítoris, notarás una excitación superior y, poco a poco, la vagina se irá humedeciendo cada vez más: estás lubricando.

7 Si tu lubricación no es muy abundante, puedes mojar tus dedos con tu propia saliva e introducirlos en tu vagina para que aumente tu placer.

8 Mientras con una mano estás acariciando clítoris y vagina con la otra también puedes jugar a acariciarte los pechos o a separar los labios para poder tener un ángulo mayor. En la masturbación femenina es muy importante no olvidar que hay muchísimas terminaciones nerviosas, no sólo en la vagina, también, por ejemplo, en los pechos. Agarra tus pezones y presiónalos, ¡verás cómo lo notas!

9 Pónte un cojín sobre tu cadera tumbada hacia abajo. De esta manera tu pelvis quedará levantada. Separa las piernas un poco y cuando estés a punto de llegar al orgasmo levanta bien la cadera y ábrete más de piernas, acumulando la tensión en los aductores que te ayudarán a potenciar el orgasmo.

10 En ese momento, en el que la masturbación femenina ya queda atrás porque has llegado al orgasmo, estírate y potencia el placer aumentando el ritmo de tus movimientos y la intensidad. Puedes introducir los dedos dentro de la vagina para notar las contracciones vaginales con una mano, sin parar de tocarte el clítoris con la otra, ¡es alucinante sentir las contracciones! ¿Hay alguien que conozca mejor tu cuerpo que tú mima? Seguramente no....



lunes, 20 de febrero de 2012

¡Sexo para chuparse los dedos! (El Arte de Usar los Dedos)


Nos han enseñado cómo mover, usar, abrir, cerrar todos los orificios humanos posibles respecto al sexo. Hemos visto innumerables gráficos, fotos, leído libros, para saber el lugar exacto en que se encuentra el clítoris y descifrar por qué el punto G femenino está tan terriblemente escondido. Del punto G masculino ni hablar. Misterio cuasi indescifrable. Enciclopedias enteras del tema.


Hemos aprendido, con bastante práctica, cómo colocar correctamente un condón. Hemos adaptado nuestros músculos y articulaciones a nuevas e innumerables posiciones sexuales: arriba, abajo, en medio (¿? sí, en medio), bocarriba, bocabajo, en toda la cantidad de lugares posibles, al aire libre, en un lugar de dos metros al cuadrado.


Pero poco, podría apostar que muy poco, hemos aprendido a darle un buen y correcto uso a los dedos en materia sexual. Son, después de todo, indispensables. A mí me encantan. Es una de las partes que miro inmediatamente en un hombre. Y de mis hombres, jamás olvidaré sus dedos. Ni de las mujeres.


Debo decir que he tenido sexo con hombres porque me encantan sus manos, por imaginarlas en alguno de mis rincones. Con sus dedos grandes o largos, varoniles o sensuales. Aunque claro, unas manos lindas per se no aseguran su buen desempeño. ¿Será que las manos son otro de mis fetiches?


He conocido manos grandes (son las que particularmente me encantan), dedos largos, gruesos o muy delgados. Anteriormente no era muy fan de los dedos delgados, pero alguna vez conocí a un hombre que hacía maravillas con ellos. Maravillas. No usaba los dedos completos sino sólo las yemas para acariciar, a veces ni siquiera los introducía en lado alguno. No hacía falta. Sólo acariciaba. Y bueno, ¿qué puedo contarles? Me estremezco tan sólo recordarlo.


Así que desde entonces no discrimino. Uno nunca sabe qué habilidades tendrá el siguiente dedo en turno. Pero ¿por qué no le damos la misma importancia a los dedos como a otras partes del cuerpo en materia sexual? ¿Si son básicamente los segundos en importancia?


Tal vez es hora de que comencemos a dársela. Yo no imagino una relación sexual sin la introducción previa de uno de estos invitados lubricados en mis rincones. Me encantan las caricias delicadas y también la intensidad que estas falanges pueden proporcionar, con su base, léase, el puño (que también tiene lo suyo).


La próxima vez que tengas sexo sabrás que sin ellos no podría ser, simplemente, y que si desarrollas este arte tendrás mucho para ganar para ti y tu pareja. A veces ensayar con uno mismo funciona. Tocarse y sentir con una mirada distinta a través de los dedos, explorar todas las sensaciones, puede ser un buen comienzo.


Pero, ojo, como para todo en el sexo, el correcto uso de los dedos también tiene su manual de instrucción. Aquí algunos consejos:



  • Para iniciar, la limpieza es básica. No pienses introducir ningún dedo en ningún lado sin haberte, por lo menos, lavado las manos. Cuida también de tener uñas limpias para evitar infecciones a la mujer, sobre todo, cuyas cavidades son más delicadas.
  • Esto es recomendable hacerlo siempre, pero además incluso en las manos debes usar protección: hay guantes de látex (que puedes comprar en cualquier farmacia) o dedales (que puedes comprar en las condonerías o en sex shops), ya que a veces puedes tener pequeñas cortaditas y si tienes contacto con algún fluido puedes contagiarte de alguna Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS).
  • Recuerda que antes de introducir los dedos en algún sitio, deben estar humedecidos previamente con un lubricante a base de agua.
  • El uso de los dedos es un arte. Muchos hombres creen que el sólo hecho de introducir cualquier cosa en la vagina es ya en sí mismo placentero. Mentira rotunda. Depende del movimiento, textura, etc. Esto sirve como introducción para decir: no, introducir uno o más dedos no provoca placer en sí mismo, sino cómo los uses allí dentro.
  • Dentro, acaricia lentamente, siente la humedad y de acuerdo con las reacciones de ella, sigue o para. Depende. Toca el clítoris con el pulgar (pequeños golpecitos) o e introduce otro en la vagina. Puedes hacer lo mismo en el ano (recuerda que en esta parte, siempre el pene, juguete o dedo, debe estar perfectamente lubricado) y darle a ella verdaderas dosis de placer. Será altamente excitante si introduces tus dedos en ambos lugares al mismo tiempo.
  • Por eso, introducir más de un dedo a la vez, puede causar dolor en lugar de placer. Primero, lubricar, investigar, acariciar, tocar, luego, una vez que la chica está más excitada, entonces dos, tres, cuatro dedos. Tal vez intentar con el puño si a ella le gusta y lo consiente.
  • Ten cuidado de no lastimar con las uñas las paredes vaginales o mover los dedos sin ton ni son (puede ser una sensación muy desagradable, más cercana a la visita al ginecólogo que a la de placer).
  • Si tu chica tiene la regla, entonces es más recomendable que nunca, usar guantes de látex. Incluso, si les gusta, puede llegar a ser excitante, diferente, divertido.
  • Ellas también pueden usar sus dedos para estimular la próstata e introducir uno o dos dedos en el ano masculino no es para nada signo de homosexualidad. Por el contrario, es una zona altamente sensible en ambos, pero en los hombres heterosexuales es, generalmente, un placer que no se permiten tener. Por eso, un consejo es que cuando él esté a punto de llegar al orgasmo y de eyacular, previamente juegues en su ano y con bastante lubricante, introduzcas un dedo. Tal vez será bueno que observes sus reacciones y si no dice que pares, sigue. Esa sensación inesperada le encantará.
  • Hombres o mujeres, en ano o vagina, no introduzcan uno o más dedos y los saquen como si se tratara de un pene. Puede ser molesto, doloroso y nada excitante. A veces, los movimientos lentos son los que provocan más lubricación para comenzar. Después podrás hacer cualquier clase de movimientos intensos.
  • De vez en cuando, usar los dedos en lugares públicos puede ser altamente excitante. Como en el cine por ejemplo, en el auto, etc. (para mantener la higiene, les recomiendo usar gel antibacterial).
  • Acariciar puede ser un asunto del siglo pasado, cursi, facilón, romántico. Otra mentira rotunda. Hoy las parejas no se tocan, no se acarician. Intenten hacerlo con la yema de los dedos, hacer figuras en el cuerpo del otro con la punta de los dedos, permitirse estas sensaciones olvidadas.
  • Chupar los dedos. Como en todo buen banquete, dar a chupar los dedos a otro o chupar la savia de tu pareja (en parejas estables y previos exámenes realizados) puede ser excitante, antes o después…

¿Cuántos orgasmos has sentido en un acto sexual?